Como nadie me espera, voy con mucha más libertad; deambulo con parsimonia, haciendo un verdadero ejercicio de curiosidad. Dicen que la ociosidad es un mal vicio, pero yo soy demasiado pobre como para permitirme ser ociosa: lo mío es auténtica dedicación a la divagación mental. Como nadie me espera, tampoco están pendientes de mí, así que lo disfruto como quien posee la ubicación de un rincón secreto en la ciudad libre de turistas. Eso vale más que muchos tesoros.

Me siento cómoda deambulando, pero no tanto cuando otros se percatan de que lo hago. Si me encuentro en un banco sentada al sol de primera hora de la tarde, solo por el sol, y un vecino pasa y me observa, me da por imaginar que en su monólogo mental está intentando descifrar a quién o a qué espero, y por qué no estoy haciendo algo más productivo con mi vida. Han pasado unos segundos nada más entre que me vio, me saludó levemente y siguió de largo, pero son suficientes para incomodarme. Yo no puedo justificarme con que he salido a tomar el sol, porque no soy una jubilada. Tampoco puedo hablar de que estoy paseando, porque esa es una actividad decimonónica: ahora se corre. Yo no llevo ropa de deporte. Algo habrá que hacer. La mayor parte de las veces devuelvo el saludo y saco el móvil del bolsillo para dar la impresión de que aquello que espero que llegue o que pase se demora, y le doy un par de vueltas a los botones hasta que veo al vecino salir de mi campo de visión. No que yo salga del suyo, no: que él salga del mío. Soy consciente de que es muy posible de que mi vecino no haya pensado nada remotamente parecido a todo esto.

Como el que deambula es feliz cuando nadie le espera, pero no se puede vagar para siempre, he dejado en un apartado de esta web una novela breve y un libro de relatos cortos a libre disposición de quien quiera descargarlos y, preferiblemente, leerlos. Si no quiere leerlos, pues bien también. Por lo demás, la web a quedado bonita, muy a mi gusto. No sé qué esperará el visitante casual o el intencional de lo que pueda haber dentro. Espero, por el bien de todos, que no espere encontrar mucho más que solo texto.